Tener coche en una gran ciudad implica mucho más que la cuota o el precio de compra. Antes de decidir entre coche propio y carsharing conviene sumar todos los costes.
Costes del coche propio
- Compra o financiación, y la pérdida de valor con los años.
- Seguro, impuesto de circulación e inspección técnica.
- Mantenimiento, neumáticos y reparaciones.
- Combustible o electricidad.
- Aparcamiento en casa y en destino.
Costes del carsharing
Pagas solo por el uso: minutos, kilómetros o paquetes. No hay seguro, mantenimiento ni plaza de garaje que pagar, pero el precio por trayecto es mayor que el coste marginal de usar tu propio coche.
Cómo hacer la cuenta
- Suma tus costes fijos anuales del coche propio.
- Divídelos entre los días que realmente lo usas.
- Compáralo con lo que pagarías por esos mismos trayectos en carsharing, taxi o transporte público.
Muchas personas descubren que usan el coche pocos días al mes y que la combinación de transporte público, bici y carsharing ocasional sale más barata.
Cuándo sigue teniendo sentido el coche propio
Si haces trayectos diarios largos, viajas a menudo fuera de la ciudad o necesitas el coche para trabajar, el coche propio suele compensar. En ese caso, revisa cómo te afectan las zonas de bajas emisiones.